El Hospital de los Venerables, enclavado en el barrio de Santa Cruz de Sevilla, constituye una de las edificaciones mejor conservadas en su totalidad de la arquitectura sevillana de la segunda mitad del siglo XVII. Declarado monumento histórico artístico por Real Decreto 3841/1970 de 31 de diciembre, su Fundación tuvo lugar en 1675 por iniciativa de don Justino de Neve y Chaves, con el objeto de poner remedio a la situación precaria de sacerdotes ancianos, desvalidos y enfermos. La construcción de este singular edificio comenzó en 1676, bajo la dirección del arquitecto Juan Domínguez, y se concluyó en 1697, bajo la de Leonardo de Figueroa.
La entrada al edificio se encuentra en la plaza de los Venerables, configurada a través de una sobria
portada que da acceso a un amplio apeadero en cuyo flanco derecho se dispone una cancela de hierro
que comunica con la antigua casa del administrador de la institución que ocupaba anteriormente el
edificio. A través de una escalera que arranca de este apeadero se ingresa en el patio principal, donde
nos encontramos con un hermoso espacio de planta cuadrada, mezcla de claustro conventual y patio de
casa sevillana, con arquerías abiertas en la parte inferior y ventanales cerrados en la superior. La mezcla
de colores del conjunto, tanto en el patio como en las fachadas, entre el blanco de la cal y el rojo intenso
del ladrillo de pilastras, arquitrabes y cornisas, dan una gran unidad estética al conjunto y una visión
cromática muy característica. La galería baja se encuentra a un nivel más alto que el centro del patio,
donde se encuentra una fuente rodeada por una escalinata concéntrica de ladrillos y azulejos de peculiar
estilo.
En el costado oriental del patio se ubicaba la enfermería baja, hoy sala de exposiciones. Esta estancia es un gran salón rectangular con arquería central y cubierta plana. Situada sobre esta, se encuentra la antigua enfermería alta, también sala de exposiciones, que repite la disposición de la inferior. Otras antiguas dependencias situadas en el piso superior, como el refectorio y la sala de cabildos de invierno, se han convertido en sede de la biblioteca y del gabinete de estampas. En lo que fue sótano o bodega, se ha dispuesto una tercera sala de exposiciones comunicada por ascensor con los otros espacios expositivos.
El sencillo patio de San Fernando, que ocupa la parte occidental del patio principal, tiene la virtud de mostrar en toda su belleza el mirador o «altana» más hermosa de la ciudad, donde no faltan ejemplos excelentes de este tipo de miradores. La escalera principal comunica el patio central con el segundo cuerpo del edificio, y su caja está cubierta por una bóveda barrocamente estucada con hermosas yeserías de carácter vegetal.
La iglesia, adosada al patio principal por su lado norte, ocupa todo este frente, y su disposición se resuelve en una única y ancha nave rectangular, profusamente decorada con elementos pictóricos que desarrollan un rico programa iconográfico, cuyo autor fue Juan Valdés Leal, quien comenzó los trabajos, para después continuarlos su hijo y discípulo Lucas Valdés. En sus retablos estuvieron colgados lienzos firmados por Murillo como la Inmaculada Soult o de los Venerables, actualmente en el Museo del Prado. La riqueza decorativa de sus frescos, así como las obras de arte que atesora, hacen de ella uno de los conjuntos barrocos de mayor esplendor de la ciudad.
A partir de la década de los sesenta de la pasada centuria, el edificio dejó de cumplir con sus objetivos y así, en 1987, se llegó a un acuerdo entre el Arzobispado de Sevilla, la Hermandad de los Venerables y la Fundación Focus-Abengoa para que esta última tuviera su sede en él. El compromiso responsabilizaba a la Fundación de la restauración y acondicionamiento del inmueble y, consciente Focus-Abengoa del valor y significado del edificio, siempre ha procurado respetar su disposición y contenido.
Un año más tarde comenzaron las obras de rehabilitación, ejecutadas por el insigne arquitecto Fernando Chueca Goitia y por su colaborador Ramón Queiro Filgueira, que llevaron a cabo una restauración respetuosa, tanto en el fondo, -espíritu del edificio-, como en la forma y su lenguaje arquitectónico, logrando una total revitalización del antiguo inmueble. Tan compleja y costosa operación ha permitido que la Fundación Focus-Abengoa pueda residir en el Hospital de los Venerables desde el 5 de noviembre de 1991, fecha en la que el edificio fue inaugurado por S. M. la reina doña Sofía.
Con la recuperación del edificio se ha pretendido devolver a la sociedad un patrimonio histórico-artístico que sirva a su vez de marco para el desarrollo de importantes actividades educativas, científicas y culturales, ofreciendo a la ciudad de Sevilla una biblioteca especializada, una colección de grabados, un auditórium musical, la iglesia enriquecida con la construcción de un nuevo órgano, unas salas de conferencias y varias salas de exposiciones con los elementos tecnológicos museísticos más avanzados.
Desde el 2007 alberga el Centro de Investigación Diego Velázquez, creado por la Fundación
Focus-Abengoa y el Excelentísimo Ayuntamiento de Sevilla, como consecuencia de la adquisición por
parte de Focus-Abengoa del lienzo Santa Rufina de Velázquez para la ciudad.